miércoles, 17 de octubre de 2012

El cinismo del amo


 
Las bolivianas y los bolivianos somos una sociedad extremada y cotidianamente  abigarrada (Zabaleta) y muy poco afecta a celebrar y acrecentar nuestras victorias.

 Bolivia es un país formidable que se transforma así mismo en rebeliones y  grandes reformas y cambios estructurales, que se confronta y ordena. Todo lo logrado es gracias al pueblo y todo lo perdido gracias a traidores gobernantes y dirigentes en “mesas de negociación”.  

Paradójicamente en el tránsito de estas luchas difíciles llenas de contradicciones uno escucha cinismos extremos. Hasta se atrevieron  a decir en la plaza Murillo que se repetiría la historia de Villarroel; quien reformó y promulgó un número de reformas profundas, incluidas el reconocimiento a los sindicatos y el derecho a pensión y al retiro voluntario y la abolición permanente del pongueaje y mitaje( modos de servidumbre instaurado en la colonia). También realizó el deseo de Busch de una asamblea indígena, la primera de este tipo en la historia de América Latina, e instituyó reformas sociales. 
Declaramos ante el mundo que en Bolivia no hay libertad de expresión cuando por todos los medios de difusión posibles, locales e internacionales, prensa escrita, radial, televisiva, redes sociales, en las calles, carreteras, plazas, hospitales, escuelas y demás; manifestamos a diario verdades, o verdades a medias y cinismos extremos por todo y  por nada.

Es normal insultar al presidente de “ignorante, ladrón, mentiroso”, pero  un pecado  capital insultar a quien si puede insultar a Bolivia de la manera más remilgada y  cínica.

Cuando Diógenes, uno de los fundadores de la escuela cínica, fue puesto a la venta como esclavo, le preguntaron qué era lo que sabía hacer, y él contestó: “mandar, comprueba si alguien quiere comprar un amo”.

Y ese es el problema de los amos del mundo que no saben ni aprenderán otra cosa que intervenir, saquear y pisotear la soberanía de sus Estados pares en “aras de salvar la democracia”.

Resulta que uno de estos amos, uno de los  mayores adictos a nivel global  un imperio que ni usando toda su tecnología, ni miles de millones de dólares, ha podido tener éxito en su política anti-droga; justo cuando Bolivia viven un momento económico extraordinario porque creamos un modelo alternativo al neoliberalismo, cuando hemos superado las metas del milenio, cuando nos proponemos porque podemos erradicar la  pobreza para el 2025, cuando hemos exportado 10.000 millones de dólares batiendo un record histórico; nos descertifica en materia de lucha antidroga.

No tenemos por qué negar porque sería el colmo del cinismo; que tenemos flajelos globales como la cocaína, marihuana, alcohol, trata de y trafico de blancas y corrupción. Ni tenemos por qué defender a la gente que siembra coca para hacer cocaína a la que nada le importa el capital humano sino su capital. Pero no somos un país de narcotraficantes y no hay peor insulto para un país ni mayor cinismo que otro que tiene mayores problemas con esta lacra de las mafias del narcotráfico; nos descertifique.  O usted es narcotraficante?    

Ciudadana Asambleista.